Novios
Moderador: MODERACION
Novios
¿ cariño?dice el¿me traes una naranja?¿te la pelo?-dice ella-vale contesta el,pero despues me traes la naranjav
Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos."
¡Pues toma otro¡
Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...
Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín
> González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el
>destino
>que los dos mueran el mismo día. Entonces, llegan al cielo,
>donde les
> espera San Pedro.
> - ¿Tu nombre? - pregunta San Pedro al primero.
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - No, no, el taxista.
>
> San Pedro consulta su planilla y dice:
> - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica
con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes.
> Puedes pasar.
> - Gracias, gracias .... -dice el taxista.
> Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al
>otro
>Joaquín González.
>
> - ¿Tu nombre?
> - Joaquín González.
> - ¿El sacerdote?.
> - Sí.
> - Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponden
>esta
> bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito.
> El sacerdote dice:
>- Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo
>
>soy
> Joaquín González, el sacerdote!.
> - Sí, hijo mio, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de
lino...
> - ¡No, no puede ser!. Yo conozco al otro Joaquín González, era un
>taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!. Se
>subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por
>delante... Y yo me pasé setenta y cinco años de mi vida
>predicando
>todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den
>la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto?
,
>Debe haber un error!.
>- No, hijo mío, no es ningún error -dice San Pedro-. Lo que
>ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer
>evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.
>- ¿Cómo?. No entiendo.
>- Sí, ... ahora trabajamos por objetivos y resultados... Mira,
>te
>voy
>a explicar tu caso y lo entenderás enseguida: Durante los
>últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el conducía, la gente rezaba.
Y.... LOS OBJETIVOS SON LOS OBJETIVOS ...
Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos."
Otro malo...
--Pepe, Pepe,, dame cariño..con el cacharito de hacer pipi....
Pepe cogio la escupidera y se la partio en la cabeza...
--Pepe, Pepe,, dame cariño..con el cacharito de hacer pipi....
Pepe cogio la escupidera y se la partio en la cabeza...
Visite.......http://www.24flotilla.com/ODSH/web.html .... es gratis..



