Aparentemente, nadie ha buceado en el pecio del U 617, al que las historias hasta ahora contadas dan por desguazado. Vayamos pues a los detalles sobre dónde debe encontrarse. Arco, que visitó el lugar recientemente, recuerda que embarrancaron yendo a la desembocadura de un río (un wad, habitualmente seco en verano). Se trataba de una zona arenosa que comenzaba inmediatamente al terminar los acantilados del cabo Tres Forcas y que, a su vez, se interrumpía poco más al oeste por una nueva zona rocosa. La distancia hasta el extremo de la península del cabo Tres Forcas podría ser de entre 6 y 8 km. No había casas en la costa, sino una especie de aldea tierra adentro. Como se ha dicho, aproximadamente a una milla de la costa (kilómetro y medio si se prefiere), el U-Boot quedó embarrancado, por lo que el fondo al que lo envió la explosión no debe ser muy profundo. Con aguas tranquilas, el pecio será seguramente visible desde el aire, piensa Arco y seguramente fácil de localizar con sonar.
Puesto que ningún tripulante del U 617 falleció, no existen requisitos legales para bucear en su pecio (no es una tumba de guerra), más allá de los que exijan las autoridades marroquíes. En su interior deben quedar uno o dos torpedos que, en opinión de Arco, si no explotaron al estallar a su lado el torpedo con que sus tripulantes intentaron destruirlo, no lo harán nunca. No obstante, si se desea entrar en su interior, conviene tener muy en cuenta que es peligroso por su reducido tamaño y por las deformaciones que habrá sufrido a causa de las explosiones internas y externas. Que quede claro que dentro del submarino no hay nada de valor por lo que merezca la pena arriesgarse. Por último, no me queda más que transmitir un ruego del conde de Arco: que si algún buceador se anima a explorar el pecio se ponga en contacto
Arco