La criatura muy pronto fue conocida como "el monstruo del Caspio". Lo que los pescadores no sabían, era que el monstruo era un vehículo revolucionario, que combinaba las mejores cualidades de los hovercrafts y los aviones. Son los Ekranoplanos (aviones con efecto suelo).
Lo ideal sería un aparato que combinase alta velocidad, gran capacidad de carga y autonomía. Estaba claro que para obtener la velocidad, había que partir del avión y modificarlo. El monstruo debía ese nombre no solamente a su diseño extraño, sino también a su tamaño: poseía 10 motores, ocho montados en cuatro parejas justo detrás de la cabina y dos en la cola. Con 92 metros de eslora, 36 de envergadura y un peso totalmente cargado de 540 toneladas, podía volar a una velocidad de crucero de 600 km/h (máxima 950) llevando centenares de soldados y varios carros de combate, a casi ras de agua o tierra.
Podía armarse con todo tipo de misiles antibuque y antisuperficie de medio y corto alcance, se solía elevar hasta los 300 metros de altura en el momento del lanzamiento para optimizarlo. No necesitaba ningún terreno especialmente acondicionado para aterrizar, podía hacerlo sobre mar o sobre tierra.
Los principales inconvenientes eran su escasa maniobrabilidad y su complicada estabilidad y control aún contando con sofisticados y caros sistemas electrónicos.
La URSS construyó tres de estos grandes monstruos, siendo dado de baja del servicio en 2001 el último que quedaba. Sin embargo investigaciones sobre modelos similares, más pequeños, siguen adelante aunque las dificultades presupuestarias y no han pasado de diferentes y curiosos prototipos.




Un saludo





