Mira, si aguantas diez minutos, te puedes dar una vuelta por ahí y ver mis florituras literarias recordando a mi más que difunto perro Luck, emocionándome ante una puesta de sol con delfines saltarines y demás.
En serio, no te pares a recapacitar, tú déjate llevar por la brisa serena que henche las velas de tu PC en tu proceloso navegar por este humilde y marinero sitio.
En breve notarás que el salitre que despiden sus cookies y la corriente favorable que generan sus DNS, unidas a tu rango IP en naval camaradería, hacen desencadenar en tí un ansia febril por conocer más y más sobre el proceloso y arcano mundo del SHIII.
¡Poético-sensiblero me he levantado hoy camaradas...!
Debo ser el romántico del U-Boote.
Un saludo.









