Hundan el Marat.......
http://www.youtube.com/watch?v=X9lc5FflmTg
Por cierto alguno sabe algo de ese buque ( Lo digo para dejar un referencia en el post)...... Venga Siurell.
Von Tuerto.-
¡¡¡ Hundan el Marat !!! ..... Film
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Cpt_Morgan
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-¿Cómo consiguió lo del 'Marat", quizá su más grande proeza? Con un pequeño bombardero hundir un acorazado.
Fue mucha suerte el que yo pudiera introducir la bomba por la chimenea.
Yo lanzaba la bomba muy tarde. La soltaba a menos de ¡300 metros de tierra! Siempre muy tarde. Y estaba prohibido largar la bomba por debajo de los mil metros de altitud, pues era peligroso, y a menos de 1.000 metros las bombas podían hacer estallar el avión. Y yo largaba la bomba a 300 mts.; y cuando empezaba a recuperar y me levantaba, apenas estaba a tres o cuatro metros del agua. Era prácticamente imposible no colisionar con la chimenea.
Esta es una entrevista del periodista J.Nicolás,que realizó a Rudel el 9 de Julio de 1982,durante la estancia de éste en España.
En septiembre de 1941 el escuadrón es trasladado al sur de Luga desde donde se lanzan ataques a la región de Leningrado. Enfrentados a una barrera de fuego antiaéreo formidable y a los ocasionales lances de los cazas rusos, los Stukas del StG 2 (Stukageschwader 2 (Grupo 2 de bombarderos en picado)) consiguen sus primeros éxitos contra los buques de la Flota Soviética del Mar Báltico en el puerto de la isla de Kronstadt.
En particular los acorazados Marat y Revolución de Octubre, de 23000 toneladas, junto a sus cruceros escoltas habían sido objeto de una constante persecución. Rudel tuvo su primer encuentro con el Marat, un monstruo erizado de armas antiaéreas, el 16 de septiembre, cuando siguiendo a su jefe de escuadrilla en un temerario picado a través de la capa nubosa alcanza la popa de éste con su bomba de 500 kilos. Aunque la espesa coraza del buque apenas es mellada por la carga explosiva deja un precedente, el buque ha quedado marcado.
Finalmente el 21 de septiembre llegan las bombas de 1000 kilos y con ellas una nueva chance. Cuando el 23 reciben un informe de reconocimiento que indicaba que el Marat había entrado al puerto de Kronstadt, todo estaba listo, las largas discusiones de los pilotos sobre como asestarle el golpe debían dar paso a la acción.
El cielo estaba de un azul inmaculado y hasta el último rastro de bruma había sido barrido por la brisa marina. Apenas alcanzada la franja costera, la formación de Stukas que volaba a 3000 metros, se topó con la caza rusa que intentó en vano cortarles el paso, el fuego concentrado de los artilleros de cola y su propia desorganización los obligó a desistir. En cambio el fuego antiaéreo alcanzó proporciones dantescas cuando estaban a menos de 15 kilómetros del puerto, por lo que sintieron que la distancia era inmensa. Un solo impacto puede ser suficiente para borrar del cielo un avión.
Ya sobre Kronstadt avistaron al Marat anclado junto a dos cruceros. Siguiendo a su líder e imitándolo como una sombra Rudel atravesó los 3 kilómetros que lo separaban del blanco y se lanzó en picado, mientras el resto se debatía en un infierno de fuego antiaéreo y cazas rusos describiendo un alocado carrusel.
Picando el Stuka a 70 u 80 grados el Marat se encuadró en su visor, se hizo enorme, todos sus cañones parecían apuntar directamente hacia él, obligándolo a atravesar un muro de fuego. Debían pasar, si lo lograban los "Kameraden" en tierra no se verían detenidos por el fuego concentrado de la artillería principal de ese gigantesco buque y pagarían menos caro cada centímetro de terreno.
El Capitán Steen iba delante y pegado a él Rudel intentaba no embestirlo, al tiempo que el blanco se acercaba más y más al punto de no poder errar. Sobre cubierta los marineros corrían de un lado a otro llevando las municiones. A 300 metros la pesada bomba se desprendió del vientre del Stuka que inmediatamente inició la recuperación de ese descenso macabro.
Luego del velo negro que se cruzó por sus ojos, producto de la brutal desaceleración recuperó el conocimiento y se encontró volando a escasos 3 metros del agua. La voz de su artillero lo sobresaltó al decir "Mi Teniente, ¡el barco salta!" Al virar observó como el Marat desaparecía bajo una nube de humo de unos 400 metros de alto, probablemente su bomba impactó la santabárbara. El Jefe del StG 2 pidió para Rudel la Cruz de Caballero.
Fue mucha suerte el que yo pudiera introducir la bomba por la chimenea.
Yo lanzaba la bomba muy tarde. La soltaba a menos de ¡300 metros de tierra! Siempre muy tarde. Y estaba prohibido largar la bomba por debajo de los mil metros de altitud, pues era peligroso, y a menos de 1.000 metros las bombas podían hacer estallar el avión. Y yo largaba la bomba a 300 mts.; y cuando empezaba a recuperar y me levantaba, apenas estaba a tres o cuatro metros del agua. Era prácticamente imposible no colisionar con la chimenea.
Esta es una entrevista del periodista J.Nicolás,que realizó a Rudel el 9 de Julio de 1982,durante la estancia de éste en España.
En septiembre de 1941 el escuadrón es trasladado al sur de Luga desde donde se lanzan ataques a la región de Leningrado. Enfrentados a una barrera de fuego antiaéreo formidable y a los ocasionales lances de los cazas rusos, los Stukas del StG 2 (Stukageschwader 2 (Grupo 2 de bombarderos en picado)) consiguen sus primeros éxitos contra los buques de la Flota Soviética del Mar Báltico en el puerto de la isla de Kronstadt.
En particular los acorazados Marat y Revolución de Octubre, de 23000 toneladas, junto a sus cruceros escoltas habían sido objeto de una constante persecución. Rudel tuvo su primer encuentro con el Marat, un monstruo erizado de armas antiaéreas, el 16 de septiembre, cuando siguiendo a su jefe de escuadrilla en un temerario picado a través de la capa nubosa alcanza la popa de éste con su bomba de 500 kilos. Aunque la espesa coraza del buque apenas es mellada por la carga explosiva deja un precedente, el buque ha quedado marcado.
Finalmente el 21 de septiembre llegan las bombas de 1000 kilos y con ellas una nueva chance. Cuando el 23 reciben un informe de reconocimiento que indicaba que el Marat había entrado al puerto de Kronstadt, todo estaba listo, las largas discusiones de los pilotos sobre como asestarle el golpe debían dar paso a la acción.
El cielo estaba de un azul inmaculado y hasta el último rastro de bruma había sido barrido por la brisa marina. Apenas alcanzada la franja costera, la formación de Stukas que volaba a 3000 metros, se topó con la caza rusa que intentó en vano cortarles el paso, el fuego concentrado de los artilleros de cola y su propia desorganización los obligó a desistir. En cambio el fuego antiaéreo alcanzó proporciones dantescas cuando estaban a menos de 15 kilómetros del puerto, por lo que sintieron que la distancia era inmensa. Un solo impacto puede ser suficiente para borrar del cielo un avión.
Ya sobre Kronstadt avistaron al Marat anclado junto a dos cruceros. Siguiendo a su líder e imitándolo como una sombra Rudel atravesó los 3 kilómetros que lo separaban del blanco y se lanzó en picado, mientras el resto se debatía en un infierno de fuego antiaéreo y cazas rusos describiendo un alocado carrusel.
Picando el Stuka a 70 u 80 grados el Marat se encuadró en su visor, se hizo enorme, todos sus cañones parecían apuntar directamente hacia él, obligándolo a atravesar un muro de fuego. Debían pasar, si lo lograban los "Kameraden" en tierra no se verían detenidos por el fuego concentrado de la artillería principal de ese gigantesco buque y pagarían menos caro cada centímetro de terreno.
El Capitán Steen iba delante y pegado a él Rudel intentaba no embestirlo, al tiempo que el blanco se acercaba más y más al punto de no poder errar. Sobre cubierta los marineros corrían de un lado a otro llevando las municiones. A 300 metros la pesada bomba se desprendió del vientre del Stuka que inmediatamente inició la recuperación de ese descenso macabro.
Luego del velo negro que se cruzó por sus ojos, producto de la brutal desaceleración recuperó el conocimiento y se encontró volando a escasos 3 metros del agua. La voz de su artillero lo sobresaltó al decir "Mi Teniente, ¡el barco salta!" Al virar observó como el Marat desaparecía bajo una nube de humo de unos 400 metros de alto, probablemente su bomba impactó la santabárbara. El Jefe del StG 2 pidió para Rudel la Cruz de Caballero.














