El primero que os voy a presentar acaba de salir del horno asi que está calentito calentito:

" Un Escritor en Guerra. Vasili Grossman en el Ejército Rojo,1941-1945 "
Antony Beevor y Luba Viogradova
Editorial Memoria Crítica
ISBN-10:84-8432-744-2
429 Páginas
23 euros.

Para quienes le conozcan ya, que decir de Antony Beevor,autor de "Stalingrado", " Berlín,la Caida: 1945", " La Batalla de Creta", " La Guerra Civil Española", " Paris después de la Liberación", etc. Con su magistral ( a mi entender) manera de narrar los hechos mezclando multitud de fuentes de tal forma que sus obras adquieren un caracter trágico y épico a la vez,que nos hacen a los lectores transportarnos a la época y el lugar que nos describe en sus libros.

VASILI GROSSMAN durante la Guerra.
Esta su última obra nos hace partícipes de los acontecimientos vividos por el escritor y periodista , Vasili Grossman, del cual ya había utilizado sus diarios en sus libros sobre las Batallas de Stalingrado y Berlín.Grossman nacido en Berdichev ( Ucrania ) en 1905 , de origen judío, de una familia acomodada e ilustrada, vivió el terror de la Revolución ,la guerra civil entre blancos y rojos,la represión stalinista y las hambrunas que diezmaron ucrania en la década de los 20.Ingresó en la Universidad y comenzó una incipiente carrera como escritor e intelectual, hasta que se produjo la invasión de la URSS en 1941,en la que se alistó precipitadamente en el Ejercito como corresponsal de Krasnaia Zvezda ( Estrella Roja) allí a pesar de su edad , 35 años y aparente fragilidad, vivio el infierno de la Segunda Guerra Mundial con mayor entereza que muchos de sus compatriotas.

Durante la Guerra se ganó el aprecio de los "frontoviki" ( los soldados del frente) por su sencillez,humildad y valentía.Mientras enviaba las crónicas oficiales para la revista del ejército,llevaba a escondidas un diario ( cosa que se pagaba con el pelotón de fusilamiento) en el que iba anotando sus impresiones " no oficiales " ni controladas por los órganos del partido.Allí en una mezcla de crudeza,amor por la vida ,épica de los humildes y poesía e iba vertiendo todas las vivencias de la guerra que no podía plasmar en los periodicos estalinistas y que posteriormente plasmaría en sus libros.
Estos son fragmentos de su obra extraidos del suplementos cultural de "El País"
Bautismo de fuego
La invasión nazi de la Unión Soviética comenzó en la madrugada del 22 de junio de 1941. Stalin, que se negaba a creer que Hitler pudiera engañarle, había rechazado más de ochenta advertencias.Aunque el dictador soviético no se hundió hasta más tarde, estaba tan desorientado al descubrir la verdad que el anuncio por radio a mediodía fue realizado por su ministro de Asuntos Exteriores,Viacheslav Molotov, con una voz helada.
El pueblo soviético demostró ser bastante más firme que sus líderes. De inmediato se formaron colas de voluntarios para ir al frente. Vasili Grossman, con gafas, exceso de peso y apoyándose en un bastón para caminar, se sintió defraudado cuando lo rechazaron en el puesto de reclutamiento.No debería haberse sorprendido, considerando su endeble estado físico. Sólo estaba a mitad de la treintena, pero las chicas del apartamento vecino lo llamaban "tío". Durante unas semanas trató de obtener alguna forma de empleo relacionada con la guerra. Las autoridades soviéticas, entretanto, daban pocas informaciones precisas sobre lo que sucedía en el frente.No se decía nada de las fuerzas alemanas, de más de tres millones de soldados, que dividieron al Ejército Rojo con sus Panzerdivisionen capturando cientos de miles de prisioneros. Sólo los nombres de las ciudades mencionadas en los boletines oficiales revelaban lo rápidamente que avanzaba el enemigo.
Grossman había dejado de insistir a su madre en que abandonara la ciudad de Berdichev, en Ucrania. Su segunda mujer,Olga Mijailovna Guber, lo convenció de que no tenían espacio para ella. Entonces, antes de que Grossman se apercibiera plenamente de lo que estaba sucediendo, el Sexto Ejército alemán se apoderó de Berdichev el 7 de julio. El enemigo había avanzado más de 350 kilómetros en sólo dos semanas. El fracaso de Grossman en salvar a su madre pesó sobre él durante el resto de su vida, incluso después de descubrir que se había negado a abandonar el pueblo porque no había nadie más que pudiera cuidar de una sobrina. Grossman estaba también muy preocupado por la suerte de Ekaterina, o Katia, la hija que había tenido con su primera mujer.
No sabía que la habían enviado a pasar el verano fuera de Berdichev.
Desesperado por contribuir de alguna forma al esfuerzo de guerra, Grossman porfió ante el Departamento Político Central [Glavnoie Politicheskoie Upravlienie] del Ejército Rojo, conocido por su acrónimo
GlavPUR, aunque ni siquiera pertenecía al partido comunista.
Su futuro director, David Ortenberg,1 comisario con rango de general,
contó más tarde cómo entró Grossman a trabajar en Estrella Roja [Krasnaia Zvezda], el periódico de las fuerzas armadas soviéticas, que durante la guerra se leía con más atención que ningún otro periódico.
Recuerdo cómo entró Grossman por primera vez en la oficina del periódico.
Fue a finales de julio.Yo había pasado por el Departamento Político Central y había oído que Vasili Grossman quería que lo enviaran al frente. Todo lo que sabía sobre él es que había escrito una novela, Stepan Kolchuguin, sobre el Donbass [cuenca del Don].
-¿Vasili Grossman? -pregunté-. No lo conozco personalmente,
pero he leído Stepan Kolchuguin. Enviadlo por favor a Estrella Roja.
-Sí, pero nunca ha servido en el ejército.No sabe nada de él. ¿Trabajará
bien en Estrella Roja?
-Seguro que sí -dije, tratando de persuadirles-. Conoce el alma
de la gente.
No los dejé en paz hasta que el Comisario del Pueblo [ministro] firmó la orden que permitía a Vasili Grossman incorporarse al Ejército Rojo y trabajar para nuestro periódico. Había un problema: se le dio el grado de soldado o, como solía bromear Ilia Ehrenburg acerca de sí mismo y de Grossman, "soldado sin entrenamiento". Era imposible darle el grado de oficial o el de comisario porque no pertenecía al partido.
Era igualmente imposible hacer que vistiera el uniforme de soldado, ya que habría tenido que pasar la mitad del tiempo saludando a sus superiores. Todo lo que podíamos hacer era darle el grado de intendente. Algunos de nuestros escritores, como Lev Slavin, Boris Lapin o incluso, durante algún tiempo, Konstantin Simonov, estaban en la misma situación. Sus galones verdes solían provocarles un montón de problemas, ya que eran los mismos que llevaban los médicos y siempre los
confundían con ellos. En cualquier caso, el 28 de julio de 1941 firmé la orden: "El intendente de segundo grado Vasili Grossman es nombrado corresponsal especial de Estrella Roja con un salario de 1.200 rublos al mes."
Al día siguiente Grossman se presentó en la oficina del periódico. Me dijo que aunque no esperaba el nombramiento, se sentía muy dichoso con él. Regresó pocos días después completamente equipado y con un uniforme de oficial. [Su casaca estaba toda arrugada, las gafas le resbalaban por la nariz y la pistola le colgaba del cinturón sin ceñir como si se tratara de un hacha.]
-Estoy dispuesto para salir hacia el frente hoy mismo -dijo.
-¿Hoy mismo? -le pregunté-. Pero ¿sabe usted disparar con
eso? -y apunté a la pistola que le colgaba del costado.
-No.
-¿Y con un fusil?
-No, tampoco.
- En el frente de Briansk (1941). "El interrogatorio de un traidor en un pequeño prado, un día de otoño tranquilo y claro, con un sol suave y agradable. Lleva barba crecida y viste un abrigo raído marrón rojizo y una gran gorra de campesino. Desertó hace varios días y fue capturado la noche pasada en la primera línea, cuando trataba de regresar a nuestra retaguardia vistiendo esa ropa campesina que parece sacada del vestuario de una ópera. Los alemanes lo habían comprado por 100 marcos. Volvía para localizar cuarteles generales y aeródromos. 'Pero si sólo fueron 100 marcos', dice arrastrando las palabras. Piensa que la modestia de esa suma podría hacer que lo perdonaran".

- En Stalingrado (1942). Testimonio del francotirador Anatoli Ivanovich Chejov: "Cuando recibí el fusil no podía ni pensar en matar a un ser humano: un alemán estuvo allí durante unos cuatro minutos, hablando, y le dejé ir. Cuando maté al primero, cayó inmediatamente. Otro corrió y se inclinó sobre el muerto, y lo tumbé también... Cuando maté por primera vez me eché a temblar: ¡Aquel hombre sólo iba a conseguir algo de agua! Sentí miedo: ¡Había matado a una persona! Entonces recordé a nuestro pueblo y comencé a matarlos sin piedad".
"Cuando uno entra en un búnker y en las oficinas subterráneas de los oficiales y soldados, siente de nuevo un ardiente deseo de retener en la memoria los notables rasgos de esa vida tan peculiar. Las lámparas y la chimenea hechas a partir de vainas de artillería, tazas hechas con sus culotes junto a los vasos de cristal sobre las mesas. Y un volumen de Shakespeare en la oficina subterránea del general Gurov... Toda esa vida cotidiana son apacibles cosas hogareñas rescatadas de los edificios incendiados".

- El campo de concentración de Treblinka (1944). "Sabemos de la muerte por hambre, de la gente hinchada a la que llevaban en carretillas al otro lado del alambre de espino y la fusilaban. Conocemos las increíbles orgías de los alemanes, cómo violaban a las chicas y las mataban inmediatamente después, cómo un alemán borracho le cortó los pechos a una mujer con un cuchillo, cómo arrojaban a la gente desde una ventana a seis metros del suelo, cómo una compañía borracha sacaba por la noche de los barracones entre 10 y 15 prisioneros para practicar diferentes formas de asesinato, sin prisa, disparando a los hombres condenados en el corazón, en la nuca, en un ojo, en la boca, en la sien...".
- Camino de Berlín (1945). "A las mujeres alemanas les están sucediendo cosas horrorosas. Un alemán educado cuya mujer ha recibido 'nuevos visitantes' [soldados del Ejército Rojo] explica con gestos expresivos y palabras rusas entrecortadas que ha sido violada hoy por 10 hombres. La señora está presente".

Grossman murió en 1964 reducido a la penuria,sus libros retirados de la circulación y con solo un pequeño grupo de amigos dispuestos a relacionarse con él.A ojos de las autoridades soviéticas se había convertido practicamente en una no-persona en términos políticos,debido a su discrepancia con el régimen. El manuscrito de " Vida y Destino" considerada una de las mayores obras literarias del siglo XX cayó en manos de Mijail Suslov principal ideólogo del pertido comunista y jefe de la " Sección Cultural del Cómité Central", cuyo veredicto fue que no se podría publicar en doscientos años:Este hecho reconocía implicitamente la importancia de la novela. Fueron destruidas todas las copias,hasta el papel carbón y las máquinas de escribir...
Afortunadamente Grossman había entregado una copia a un amigo que fue microfilmado y sacado del pais,se dice que por Andrei Sajarov y el escritor Vladimir Voinovichy publicado en Suiza y el resto del mundo,pero no apareció en Rusia hasta la caida de la Unión Soviética.
Sus escritos sobre Treblinka fueron utilizados en los Juicios de Nüremberg como testimonio .
Dejo finalmente unas palabras del autor Antony Beevor sobre la represión que sufrió Grossman una vez acabada la guerra,por no encajar en la Ortodoxia del regimen:
" ...puede que Grossman fuera despedazado por el siglo de los perros-lobo,pero su humanidad y valor han sobrevivido en sus escritos."
Espero no haberos aburrido demasiado.Un saludo.
[/b]











