Ha habido algún temporal, que a igual que otros, he sabido capear, lo cual no es siempre fácil. Somos humanos y nos comportamos como tales. Tenemos días buenos y malos. En la antigüedad decían: Hay días para reír y otros para llorar, días para vencer y días para ser derrotados; días de salud y otros de enfermedad…y así sucesivamente.
Para mi personalmente, la amistad ha sido uno de los puntos primordiales en mi vida, para otros es la familia u otros intereses. Incluso el matrimonio lo he visto personalmente desde el punto de vista amistoso, quizás desde la perspectiva de que las amistades durante más que los matrimonios o las relaciones con la parentela, incluidos los hijos. El destino y el entorno forman nuestro carácter. No hay que darle más vueltas.
Tenemos que aceptar a los demás como son, algo que siempre no es fácil o que olvidamos de vez en cuando. Existen compatibilidades e igualmente a la inversa, tanto en la vida real como en la virtual nuestra. Sin conocernos personalmente se forman amistades y alguna vez (por suerte raras veces) enemistades. Lo último no es nada agradable. Es como si de repente hubiera arena en los engranajes…la máquina o el motor se van a hacer puñetas.
Debiéramos valorar más la amistad, o por lo menos el mutuo respeto y saber pisar el freno cuando es necesario, en vez de acelerar. Personalmente procuro evitar tensiones, pero en una pecera nadan muchos peces. Si por motivos que yo creo injustificados, se me ataca con artillería pesada, respondo con artillería pesada, muy a pesar mío. Cual es el resultado? Uno se arrepiente muy pronto, de frases dichas en un momento de acaloramiento, y uno, por mucha razón que crea tener, no se encuentra nada bien dentro de su propia piel. El “contrincante” también lo pasa mal o quizás peor.
Por todo lo expuesto, creo que hoy es un buen día para tender la mano a los que no están aquí por una u otra razón. A fín de cuentas, todos tenemos nuestro pequeño “círculo de amistades” dentro de este “Club” y considero que no es bueno cuando el aire está algo enrarecido. Nadie se siente bien. En cambio cuando dos contrincantes se tienden la mano, sin necesidad de darse besitos, todos nos alegramos. Luego que cada cual siga su camino, pero las escaramuzas, que más tarde pudieran convertirse en un campo de batalla, quedan eliminadas. El hacha de guerra queda enterrada definitivamente. Son actos de caballerosidad, y creo que todos queremos ser caballeros.
Así, que tiendo la mano al que haya podido sentirse enojado (con razón o sin ella).El que quiera entender, que entienda.
Y esto es todo. Una vez más muchas gracias por las pruebas de afecto recibidas.
Ojalá la amistad sea como el vino y mejore con el tiempo. Ojalá tengamos siempre vino añejo, viejos amigos y amores jóvenes.
Un saludo cordial a todos. ::ok y salud ::drunk
Kummetz










