Ha nuerto el autor de la novela " Das Boot " en la cual se basó la película del mismo nombre:
http://www.abc.es/20070224/sociedad-soc ... 40258.html
RAMIRO VILLAPADIERNA
BERLÍN. El autor que dio un nuevo ángulo del ejército alemán y de la desesperanza vivida por la tropa en la II Guerra Mundial, tras décadas de caricatura liteararia y cinematográfica, falleció ayer de un infarto, a los 89 años, en su casa de Baviera.
El escritor, artista, editor, museólogo y comentarista de arte Lothar Günther Buchheim publicó obras tan conocidas para los alemanes como «Das Boot», «Die Festung» o «Der Abschied», pero fue conocido mundialmente sobre todo por «Submarino», que recoge su servicio ante Gibraltar en 1941 a bordo del sumegible U-96 y sería llevada en 1981 al cine por Wolfgang Petersen en lo que vino a constituir un filme de seis horas y la mayor producción alemana hasta entonces.
Nacido en Weimar en el turbulento año de la derrota y la abdicación de 1918, Buchheim estudió en las Academias de Arte de Dresde y Múnich antes de alistarse como reportero en la Marina. Luego sería oficial de submarinos y tuvo experiencia en destructores, submarinos y zapaminas durante la contienda. Según el registro de la marina, el U-96 consituyó un rareza en el historial pues durante sus once misiones atlánticas, desde su botadura en 1940 hasta que fue hundido por bombardeos estadounidenses en marzo de 1945, en Wilhelmshaven, no sufrió víctima alguna en su tripulación.
En «Submarino» (1971) como en alguna otra de sus novelas, Buchheim empleó su experiencia personal para mostrar por primera vez la peripecia humana del ejército alemán, en este caso de la marina, al través de la claustrofóbica guerra entre la tripulación de un submarino de combate en el Mar del Norte.
El autor iba a sorprender con una novela que ofrecía seres humanos y no estereotipos y renunciaba a glorificar a ninguno de los implicados en el conflicto, como hasta la fecha habían hechos filmes y novelas de los vencedores de la contienda.
Polifacético intelectual y apasionado coleccionista de arte, que iba a mostrar años después al constituir un museo, Buchheim hizo carrera después de la guerra como comentarista, autor y luego editor de libros de arte, con obras conocidas dedicadas a pintores del expresionistmo alemán como Max Beckmann, Otto Mueller así como la pintura abstracta de Pablo Picasso. En España, además de «Submarino», en 1987, había sido editada su monografía «Picasso, biografía ilustrada», ya en 1961. También es famoso su ensayo «Guerra submarina» con más de 5.000 fotografías realizadas durante sus patrullas en la guerra en el Atlántico.
Desde 2001, Buchheim dirigía en Feldafing, en el lago bávaro de Starnberg, su «Museo de la Imaginación», en el que expuso al público la colección acumulada a lo largo de toda su vida. Está formada sobre todo por autores expresionistas de los grupos «El caballero azul» y «El Puente», obras que había adquirido durante el nazismo cuando autores como Emil Nolde, Otto Mueller o Max Pechstein fueron tachados como modernos y degenerados y sus cuadros arrojados de los museos. A lo largo de años también reunió escultura, cerámica, bordados y cristal procedente de cada esquina del mundo, incluído arte suramericano, asiático, africano y del Pacífico.
En el pésame, enviado ayer por el presidente de la República a la viuda, Horst Köhler destacaba su anticipación para coleccionar desde el principio lo que la mayoría no quería, así como el compromiso desarrollado posteriormente para rehabilitar la sensabilidad por el arte moderno entre los desorientados alemanes de la postguerra. «Antes que otros» Buchheim reconoció «el valor del expresionismo y supo reunir una importante colección, que finalmente puso al alcance de todos», escribe el jefe del estado.
«Como artista, escritor y coleccionista, dedicó su vida entera a emplear su inmensa creatividad y polifacética pasión por el arte», añadía el jefe de gobierno regional en Baviera, Edmund Stoiber. De otro modo cicatero, anticuado y malhumorado, Buchheim confesaba no hace mucho al «Abendzeitung» de Múnich no tener «ni móvil, doy cuerda a mi reloj, fotografío con una cámara antigua de rollo, no tengo radio ni televisor, éste lo quemé hace veinte años: me da pena perder el tiempo».
Descanse en paz.
Ha Muerto Lothar Günther Buchheim...
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Huntley
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Ha Muerto Lothar Günther Buchheim...
VOLLE KRAFT VORAUS- Huntley-Oficial Agregado de la ODSH


Dia de Luto, al menos para mi ya que el fue quien desperto mi pasion por los U-Boots, al igual creo que muchos de los que estan aqui... Mi mas sincero pesame. Aunque como a dicho Caminante a dejado un legado dificil de olvidar... Salud!!






Última edición por VonKrop el 24 Feb 2007 14:21, editado 2 veces en total.

Aqui os dejo un poco de su historia para inmortalizarlo aun mas.... Salud!!
Lothar-Günther Buchheim, fue un periodista-fotógrafo del Ministerio de Propaganda alemán, a quien le asignaron una misión como corresponsal de guerra durante una patrulla de combate a bordo del submarino U-96, comandado por Heinrich Lehmann-Willenbrock. El propósito de la misión de Buchheim, que comenzó en octubre de 1941, fue hacer un registro fotográfico de la vida en un submarino durante un viaje de patrulla en el Atlántico.
Con la ayuda de su cámara, Buchheim tomó más de 5 mil fotografías que sobrevivieron la guerra. La saga de la misión de Buchheim fue el bestseller “Das Boot” (El Submarino), novela traducida a varios idiomas y llevada magistralmente a la pantalla por el director Wolfgang Petersen. Producto de ese trabajo también es la historia "Die Eichenlaubfahrt" (Patrulla de Hojas de Roble) y la crónica en tres partes "U-bootkrieg" (Guerra de los U-Boot), donde aparecen 250 fotografías, también escribió "U-Bootfahrer" (Tripulaciones U-Boot) y "Zu Tode Gesiegt" (Victoria a Muerte). Todas las fotos fueron tomadas por Buchheim, excepto algunas tomas, realizadas por el primer maquinista Fritz Grade.
La verdad...
El U-Boot U-96, zarpa de Saint Nazaire el 27 de octubre de 1941, escoltado por el barreminas de guardia que lo acompaña en su salida de la bahía hacia mar abierto. La misión del U-96 es dirigirse a New Foundland para unirse a una “manada de lobos” compuesta por otros 5 submarinos, que debían acechar las rutas de los convoyes que surcaban el mar entre Halifax, Nueva Escocia e Inglaterra.
El 31 de octubre, el U-522 comandado por Erich Topp avista el convoy HX156 y envía señales para que los demás miembros de la manada se unan a la cacería. Cuando en medio de una terrible tormenta el U-96 trata de alcanzar al grupo, encuentra al convoy OS10 que se dirige de Inglaterra a Sierra Leona y el comandante Lehmann-Willenbrock decide perseguirlo para atacarlo en solitario. El ataque con torpedos desde la superficie es exitoso y el vapor holandés SS Bennekom es blanco de los disparos. Inmediatamente los destructores de escolta obligan al U-96 a sumergirse. Lehmann-Willenbrock trata de que otros submarinos se unan a la cacería y al poco tiempo el U-98 lo acompaña, pero el contacto con el convoy ya se ha perdido debido al mal tiempo reinante en la zona.
A partir de ese momento se realizan, reformaciones de las manadas y cambios de ruta, pero no se avistan buques enemigos. El aburrimiento por falta de actividad comienza a ser sentido por comandantes y tripulaciones. A punto de regresar a su base para reabastecerse, el 22 de noviembre, reciben la orden de dirigirse al puerto italiano La Spezia para incursionar en el Mediterráneo, lo que significa atravesar la zona patrullada por los británicos en el Estrecho de Gibraltar. Esta decisión proviene del Alto Mando en Berlín, a pesar de la oposición del Almirante Doenitz que considera eso una aventura que le resta poder y eficacia a la misión principal de la fuerza submarina, que es bloquear el tráfico marítimo hacia y desde Inglaterra. Así y todo, las órdenes deben cumplirse y para proveerlo de combustible se le ordena al U-96 dirigirse primero al puerto de Vigo, en la neutral España, donde el buque cisterna Bessel se encuentra "internado", pero prestando servicio de apoyo a la flota submarina que opera en las cercanías de Gibraltar. Luego del reabastecimiento, el U-96 se dirige al Estrecho de Gibraltar para tratar el ingreso al Mediterráneo en plena oscuridad, cuando el radar de un avión Swordfish del 812º Escuadrón de la Royal Navy —basado en Gibraltar, pero originalmente asignado al portaviones Ark Royal que había sido hundido por el U-81— detecta al U-96 y lo bombardea causándole daños considerables. Dos cargas de profundidad de 250 kilos estallan cerca del submarino mientras que la artillería de los destructores que se encuentran patrullando en las inmediaciones lo horquilla y están a punto de echarlo a pique.
Lehmann-Willenbrock ordena virar al sur antes de sumergirse y asentarse en el fondo, para tratar de reparar el maltratado submarino. Después de cinco horas de trabajos, a duras penas logran salir a la superficie y abortando la misión se dirige a Saint Nazaire, adonde llega el 6 de diciembre de 1941.
En mayo de 1942, el trabajo de Buchheim fue publicado en la revista Signal. A Heinrich Lehmann-Willenbrock, en esos momentos le asignan el mando de la 9ª Flotilla U-Boot en Brest. El submarino U-96 hizo tres salidas más, bajo el mando de su nuevo jefe el Oberleutnant zur See, Hans Jürgen Hellriegel, hundiendo cuatro barcos antes de que fuera retirado del frente para pasar al comando de entrenamiento en el Báltico en 1943. En esa nueva comisión el U-96 formó parte de las flotillas 22ª y 24ª, hasta que fue retirado del servicio en Wilhelmshaven en febrero de 1945. Fue allí, donde el U-96 encontró su final al ser atacado por aviones estadounidense, el día 30 de marzo. El submarino recibió un impacto muy cercano que fracturó el casco y lo hundió lentamente. Después de la guerra fue reflotado para liberar la bahía de escombros y terminó siendo desguasado.
Lothar-Günther Buchheim sobrevivió la guerra y se dedicó a escribir sus libros y publicar sus testimonios fotográficos relatando sus experiencias. También escribió el libro "Jäger im Weltmeer" (Cacería en el océano) y en 1955 publicó la novela "Die Festung" (La Fortaleza) que relata los últimos días en el puerto de Brest, en Francia y su traslado a bordo del último submarino que dejó el puerto de Brest, para trasladarse a La Pallice. Gracias al schnorkel, el viaje fue hecho todo el tiempo sumergido.
El comandante Lehmann-Willenbrock, que nació el 11 de diciembre de 1911, fue uno de los pocos comandantes de submarino que sobrevivieron la guerra. Falleció en Bremen el 18 de abril de 1986, a la edad de 75 años.
La ficción...
Das Boot (El Submarino) relata las peripecias de Werner Herbert Grönemeyer, un joven corresponsal de guerra del Ministerio de Propaganda que llega a Saint Nazaire para acompañar al U-Boot en una patrulla de combate. El Kapitänleutnant Heinrich Lehmann-Willenbrock, "El viejo", estelarizado por Jürgen Prochnow, recibe al joven periodista abordo del U-96 que se encuentra acoderado en la base de la 7ªma Flotilla U-Boot. Lehmann-Willenbrock ya era poseedor de la Cruz de Caballero por completar tres patrullas como comandante del U-96. Por su parte el submarino ya había hecho 7 salidas en total y hundido 19 barcos sumando 153.610 tn en total. Buchheim se instala abordo del maltratado sumergible que lleva más de 14 meses en combate y recibe una litera para su propio uso en la cabina de suboficiales, cosa fuera de lo normal, pues normalmente la tripulación rota las literas compartiéndolas entre los que están fuera de servicio.
Muchas de las incidencias de la película son de poca credibilidad, como el taponar con estacas de madera las entradas de agua. Estando el barco sumergido a tanta profundidad eso es imposible de realizar porque la abertura simplemente se abriría más si se tratara de ponerle un tapón de madera. Por otro lado, la enorme presión del agua impediría hacerlo. También es difícil creer que se pueda reemplazar el cableado de las baterías con simples trozos de alambre encontrados en una nave tan pequeña. Es dudoso que unos alambrecitos puedan soportar la cantidad de corriente que demandan las bombas para achicar el agua y para llenar de aire los tanques de flotación. Pero, aparte de esos detalles técnicos, que requerirían mayor información y evidencia, el propósito de la película es logrado, pues mantiene al espectador en vilo. Cuando el espectador piensa que todo ha sido superado, nuevamente encuentra al submarino inmerso en otra situación de extrema gravedad.
Una de las críticas a Buchheim es que en sus crónicas constantemente escribió comentarios de severa crítica desaprobatoria acerca de los U-Boots y en especial acerca del Almirante Doenitz. Como respuesta a esas críticas Karl-Friedrich Merten escribió el libro Wir U-Bootfahrer sagen: "Nein! So war das nicht!" (Nosotros, los hombres de los U-Boot decimos: "¡No, no fue así!"). Muchos veteranos submarinistas alemanes consideran que “Das Boot” es una fantasía, mientras que otros consideran que sí es una aceptable muestra de lo que era la vida en los submarinos. A las críticas de Merten se unieron respetables comandantes como Otto Kretschmer y Horst Bredow, pero otros como Erich Topp y Jürgen Oesten respaldaron a Buchheim.
Otro tópico de controversia ha sido la actitud de los comandantes en la película, respecto al Nacionalsocialismo, al Alto Mando de la Kriegsmarine y a Hitler. Pero es comprensible que muchos autores alemanes durante los primeros años de posguerra, hayan tratado de mostrar una faz de oposición al Alto Mando y al Partido Nacionalsocialista con el propósito de no ser vetados por las editoriales. En especial durante los años 1950-1980 era la única forma de que un libro fuese aprobado para su publicación. De mostrar la más minima aprobación o justificación a los altos mandos militares alemanes significaba la inmediata prohibición para su publicación del libro y se tildaba al escritor de “revisionista” en el sentido peyorativo que se le dio al término durante la posguerra.
Cuando el libro fue publicado en Alemania en 1981, titulado "La guerra de los U-Boot" generó una amplia controversia que incluso polarizó las fuerzas políticas de derecha e izquierda en Alemania. Buchheim ofendió a muchos veteranos al manifestar que la glorificación de la guerra y las tradiciones navales seducía tanto a los submarinistas como a los Nacionalsocialistas. Los veteranos protestaron afirmando que sirvieron a su patria honorablemente y que sus acciones estaban por encima de cualquier consideración política.
En general, por muchos años, las películas presentaron a los submarinistas alemanes como monstruos asesinos, que seguían fanáticamente a su “Fuehrer” y que estaban dispuestos a asesinar a cualquiera que se interpusiera en su camino. Pero, en buena cuenta, “Das Boot” sólo muestra la faceta humana de los submarinistas alemanes y la cruda realidad de la vida a bordo de esos pequeños sumergibles.
Das Boot se filmó en dos años y fue la película más cara en Alemania en esa década, con una inversión de 30 millones de marcos, unos 40 millones de dólares. Las tomas se hicieron en los viejos bunkers de La Pallice y fue necesario construir una réplica del submarino en tamaño real. Durante la filmación el submarino sufrió un accidente y se hundió, pero fue reflotado y posteriormente se utilizó en el rodaje de la película “Raiders of the Lost Ark” (En busca del Arca Perdida).
“Das Boot” se pudo hacer en Alemania sin las presiones políticas y sesgos de “moralidad” que hubiera soportado en Hollywood. De acuerdo a la crítica internacional, “Das Boot” fue una película que hizo un retrato vívido de las condiciones de vida en los submarinos de la Segunda Guerra Mundial, que para entonces apenas habían superado la tecnología de la Gran Guerra de 1914.
Se filmó para el cine y la televisión, en los estudios de Bavarian Film Studios en Munich, donde los sets originales están abiertos al público incluyendo el submarino que se dividía en tres partes para poder efectuar las filmaciones con comodidad. La versión original de la película duró seis horas y luego fue editada en versiones de menor duración y finalmente fue publicada una versión con las tomas, no incluidas en la primera película. El éxito del film fue total y el libro no lo fue menos, con 2 millones de copias vendidas en todo el mundo.
Entre los temas musicales que se escuchan en la película, aparte de otros más, figuran tres conocidas canciones de la época: “La Paloma”, cantada por la cantante chilena Rosita Serrano, "Un Largo camino a Tipperary" y "Játtendrai" por Rina ketty.
Extraído de http://www.exordio.com
Lothar-Günther Buchheim, fue un periodista-fotógrafo del Ministerio de Propaganda alemán, a quien le asignaron una misión como corresponsal de guerra durante una patrulla de combate a bordo del submarino U-96, comandado por Heinrich Lehmann-Willenbrock. El propósito de la misión de Buchheim, que comenzó en octubre de 1941, fue hacer un registro fotográfico de la vida en un submarino durante un viaje de patrulla en el Atlántico.
Con la ayuda de su cámara, Buchheim tomó más de 5 mil fotografías que sobrevivieron la guerra. La saga de la misión de Buchheim fue el bestseller “Das Boot” (El Submarino), novela traducida a varios idiomas y llevada magistralmente a la pantalla por el director Wolfgang Petersen. Producto de ese trabajo también es la historia "Die Eichenlaubfahrt" (Patrulla de Hojas de Roble) y la crónica en tres partes "U-bootkrieg" (Guerra de los U-Boot), donde aparecen 250 fotografías, también escribió "U-Bootfahrer" (Tripulaciones U-Boot) y "Zu Tode Gesiegt" (Victoria a Muerte). Todas las fotos fueron tomadas por Buchheim, excepto algunas tomas, realizadas por el primer maquinista Fritz Grade.
La verdad...
El U-Boot U-96, zarpa de Saint Nazaire el 27 de octubre de 1941, escoltado por el barreminas de guardia que lo acompaña en su salida de la bahía hacia mar abierto. La misión del U-96 es dirigirse a New Foundland para unirse a una “manada de lobos” compuesta por otros 5 submarinos, que debían acechar las rutas de los convoyes que surcaban el mar entre Halifax, Nueva Escocia e Inglaterra.
El 31 de octubre, el U-522 comandado por Erich Topp avista el convoy HX156 y envía señales para que los demás miembros de la manada se unan a la cacería. Cuando en medio de una terrible tormenta el U-96 trata de alcanzar al grupo, encuentra al convoy OS10 que se dirige de Inglaterra a Sierra Leona y el comandante Lehmann-Willenbrock decide perseguirlo para atacarlo en solitario. El ataque con torpedos desde la superficie es exitoso y el vapor holandés SS Bennekom es blanco de los disparos. Inmediatamente los destructores de escolta obligan al U-96 a sumergirse. Lehmann-Willenbrock trata de que otros submarinos se unan a la cacería y al poco tiempo el U-98 lo acompaña, pero el contacto con el convoy ya se ha perdido debido al mal tiempo reinante en la zona.
A partir de ese momento se realizan, reformaciones de las manadas y cambios de ruta, pero no se avistan buques enemigos. El aburrimiento por falta de actividad comienza a ser sentido por comandantes y tripulaciones. A punto de regresar a su base para reabastecerse, el 22 de noviembre, reciben la orden de dirigirse al puerto italiano La Spezia para incursionar en el Mediterráneo, lo que significa atravesar la zona patrullada por los británicos en el Estrecho de Gibraltar. Esta decisión proviene del Alto Mando en Berlín, a pesar de la oposición del Almirante Doenitz que considera eso una aventura que le resta poder y eficacia a la misión principal de la fuerza submarina, que es bloquear el tráfico marítimo hacia y desde Inglaterra. Así y todo, las órdenes deben cumplirse y para proveerlo de combustible se le ordena al U-96 dirigirse primero al puerto de Vigo, en la neutral España, donde el buque cisterna Bessel se encuentra "internado", pero prestando servicio de apoyo a la flota submarina que opera en las cercanías de Gibraltar. Luego del reabastecimiento, el U-96 se dirige al Estrecho de Gibraltar para tratar el ingreso al Mediterráneo en plena oscuridad, cuando el radar de un avión Swordfish del 812º Escuadrón de la Royal Navy —basado en Gibraltar, pero originalmente asignado al portaviones Ark Royal que había sido hundido por el U-81— detecta al U-96 y lo bombardea causándole daños considerables. Dos cargas de profundidad de 250 kilos estallan cerca del submarino mientras que la artillería de los destructores que se encuentran patrullando en las inmediaciones lo horquilla y están a punto de echarlo a pique.
Lehmann-Willenbrock ordena virar al sur antes de sumergirse y asentarse en el fondo, para tratar de reparar el maltratado submarino. Después de cinco horas de trabajos, a duras penas logran salir a la superficie y abortando la misión se dirige a Saint Nazaire, adonde llega el 6 de diciembre de 1941.
En mayo de 1942, el trabajo de Buchheim fue publicado en la revista Signal. A Heinrich Lehmann-Willenbrock, en esos momentos le asignan el mando de la 9ª Flotilla U-Boot en Brest. El submarino U-96 hizo tres salidas más, bajo el mando de su nuevo jefe el Oberleutnant zur See, Hans Jürgen Hellriegel, hundiendo cuatro barcos antes de que fuera retirado del frente para pasar al comando de entrenamiento en el Báltico en 1943. En esa nueva comisión el U-96 formó parte de las flotillas 22ª y 24ª, hasta que fue retirado del servicio en Wilhelmshaven en febrero de 1945. Fue allí, donde el U-96 encontró su final al ser atacado por aviones estadounidense, el día 30 de marzo. El submarino recibió un impacto muy cercano que fracturó el casco y lo hundió lentamente. Después de la guerra fue reflotado para liberar la bahía de escombros y terminó siendo desguasado.
Lothar-Günther Buchheim sobrevivió la guerra y se dedicó a escribir sus libros y publicar sus testimonios fotográficos relatando sus experiencias. También escribió el libro "Jäger im Weltmeer" (Cacería en el océano) y en 1955 publicó la novela "Die Festung" (La Fortaleza) que relata los últimos días en el puerto de Brest, en Francia y su traslado a bordo del último submarino que dejó el puerto de Brest, para trasladarse a La Pallice. Gracias al schnorkel, el viaje fue hecho todo el tiempo sumergido.
El comandante Lehmann-Willenbrock, que nació el 11 de diciembre de 1911, fue uno de los pocos comandantes de submarino que sobrevivieron la guerra. Falleció en Bremen el 18 de abril de 1986, a la edad de 75 años.
La ficción...
Das Boot (El Submarino) relata las peripecias de Werner Herbert Grönemeyer, un joven corresponsal de guerra del Ministerio de Propaganda que llega a Saint Nazaire para acompañar al U-Boot en una patrulla de combate. El Kapitänleutnant Heinrich Lehmann-Willenbrock, "El viejo", estelarizado por Jürgen Prochnow, recibe al joven periodista abordo del U-96 que se encuentra acoderado en la base de la 7ªma Flotilla U-Boot. Lehmann-Willenbrock ya era poseedor de la Cruz de Caballero por completar tres patrullas como comandante del U-96. Por su parte el submarino ya había hecho 7 salidas en total y hundido 19 barcos sumando 153.610 tn en total. Buchheim se instala abordo del maltratado sumergible que lleva más de 14 meses en combate y recibe una litera para su propio uso en la cabina de suboficiales, cosa fuera de lo normal, pues normalmente la tripulación rota las literas compartiéndolas entre los que están fuera de servicio.
Muchas de las incidencias de la película son de poca credibilidad, como el taponar con estacas de madera las entradas de agua. Estando el barco sumergido a tanta profundidad eso es imposible de realizar porque la abertura simplemente se abriría más si se tratara de ponerle un tapón de madera. Por otro lado, la enorme presión del agua impediría hacerlo. También es difícil creer que se pueda reemplazar el cableado de las baterías con simples trozos de alambre encontrados en una nave tan pequeña. Es dudoso que unos alambrecitos puedan soportar la cantidad de corriente que demandan las bombas para achicar el agua y para llenar de aire los tanques de flotación. Pero, aparte de esos detalles técnicos, que requerirían mayor información y evidencia, el propósito de la película es logrado, pues mantiene al espectador en vilo. Cuando el espectador piensa que todo ha sido superado, nuevamente encuentra al submarino inmerso en otra situación de extrema gravedad.
Una de las críticas a Buchheim es que en sus crónicas constantemente escribió comentarios de severa crítica desaprobatoria acerca de los U-Boots y en especial acerca del Almirante Doenitz. Como respuesta a esas críticas Karl-Friedrich Merten escribió el libro Wir U-Bootfahrer sagen: "Nein! So war das nicht!" (Nosotros, los hombres de los U-Boot decimos: "¡No, no fue así!"). Muchos veteranos submarinistas alemanes consideran que “Das Boot” es una fantasía, mientras que otros consideran que sí es una aceptable muestra de lo que era la vida en los submarinos. A las críticas de Merten se unieron respetables comandantes como Otto Kretschmer y Horst Bredow, pero otros como Erich Topp y Jürgen Oesten respaldaron a Buchheim.
Otro tópico de controversia ha sido la actitud de los comandantes en la película, respecto al Nacionalsocialismo, al Alto Mando de la Kriegsmarine y a Hitler. Pero es comprensible que muchos autores alemanes durante los primeros años de posguerra, hayan tratado de mostrar una faz de oposición al Alto Mando y al Partido Nacionalsocialista con el propósito de no ser vetados por las editoriales. En especial durante los años 1950-1980 era la única forma de que un libro fuese aprobado para su publicación. De mostrar la más minima aprobación o justificación a los altos mandos militares alemanes significaba la inmediata prohibición para su publicación del libro y se tildaba al escritor de “revisionista” en el sentido peyorativo que se le dio al término durante la posguerra.
Cuando el libro fue publicado en Alemania en 1981, titulado "La guerra de los U-Boot" generó una amplia controversia que incluso polarizó las fuerzas políticas de derecha e izquierda en Alemania. Buchheim ofendió a muchos veteranos al manifestar que la glorificación de la guerra y las tradiciones navales seducía tanto a los submarinistas como a los Nacionalsocialistas. Los veteranos protestaron afirmando que sirvieron a su patria honorablemente y que sus acciones estaban por encima de cualquier consideración política.
En general, por muchos años, las películas presentaron a los submarinistas alemanes como monstruos asesinos, que seguían fanáticamente a su “Fuehrer” y que estaban dispuestos a asesinar a cualquiera que se interpusiera en su camino. Pero, en buena cuenta, “Das Boot” sólo muestra la faceta humana de los submarinistas alemanes y la cruda realidad de la vida a bordo de esos pequeños sumergibles.
Das Boot se filmó en dos años y fue la película más cara en Alemania en esa década, con una inversión de 30 millones de marcos, unos 40 millones de dólares. Las tomas se hicieron en los viejos bunkers de La Pallice y fue necesario construir una réplica del submarino en tamaño real. Durante la filmación el submarino sufrió un accidente y se hundió, pero fue reflotado y posteriormente se utilizó en el rodaje de la película “Raiders of the Lost Ark” (En busca del Arca Perdida).
“Das Boot” se pudo hacer en Alemania sin las presiones políticas y sesgos de “moralidad” que hubiera soportado en Hollywood. De acuerdo a la crítica internacional, “Das Boot” fue una película que hizo un retrato vívido de las condiciones de vida en los submarinos de la Segunda Guerra Mundial, que para entonces apenas habían superado la tecnología de la Gran Guerra de 1914.
Se filmó para el cine y la televisión, en los estudios de Bavarian Film Studios en Munich, donde los sets originales están abiertos al público incluyendo el submarino que se dividía en tres partes para poder efectuar las filmaciones con comodidad. La versión original de la película duró seis horas y luego fue editada en versiones de menor duración y finalmente fue publicada una versión con las tomas, no incluidas en la primera película. El éxito del film fue total y el libro no lo fue menos, con 2 millones de copias vendidas en todo el mundo.
Entre los temas musicales que se escuchan en la película, aparte de otros más, figuran tres conocidas canciones de la época: “La Paloma”, cantada por la cantante chilena Rosita Serrano, "Un Largo camino a Tipperary" y "Játtendrai" por Rina ketty.
Extraído de http://www.exordio.com
Última edición por VonKrop el 24 Feb 2007 20:53, editado 1 vez en total.

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