Kamikaze Joe escribió:
Ese es el S-01, antes G-7 y antes de eso fue el U-nosecuantos, sufrio averias y entro en Cartagena para reparar, donde quedó internado y despues fue adquirido por al Armada Española. Fue dado de baja a principios de los años 70, así que fue el tipo VII-C operativo más longevo de la historia.
En la foto se le ve saliendo del puerto de Cartagena, pasando justo delante del fuerte de Navidad, es lo que se ve más a la izquierda.
Lo que está arriba de la colina es la bateria de Fajardo y la construcción de hormigon que se vé a la derecha de la foto es la entrada de uno de los dos tuneles para submarinos. Toda esta zona la estan recuperando ahora mismo para que se pueda visitar.
De todos modos, este no es el sub de la foto de Beltza, fijaos en la forma de la torreta.
Saludos.
Efectivamente el U-573
"S01" EX "G-7" EX "U573"
SERVICIO CON LA KRIEGSMARINE
Construido en Hamburgo por los afamados astilleros Blohm und Voss,
los trabajos en la grada empezaron hacia finales de 1940, siendo botado el
17 de abril del año siguiente y entregado seguidamente a la Kriegsmarine
el 5 de junio. Los meses inmediatos en la vida del "U-573" transcurrieron
en las aguas costeras propias, procediendo a su puesta a punto operativa y
al entrenamiento de su nueva dotación.
A finales de otoño de 1941 y al mando del teniente de navío Heinsohn,
fue asignado al teatro de operaciones del Mediterráneo, lo que suponía
tener que atravesar el estrecho de Gibraltar, lugar muy peligroso y
siempre temido por los submarinos alemanes. En la noche del 20 de
diciembre de 1941 y cuando se disponía a iniciar el tránsito del Estrecho,
divisó en la oscuridad un gran mercante sobre el que lanzaron tres
torpedos, oyéndose desde el submarino una detonación por lo que se pensó
que había resultado hundido, aunque lo cierto es que los documentos e
informes aliados no reflejaban pérdida alguna en dicho lugar y fecha. Poco
después, el "U-573" realizaba el paso del Estrecho navegando dentro de las
aguas jurisdiccionales españolas hasta Tarifa y saltando desde ahí a la
costa africana.
Procedimiento habitual de los submarinos alemanes para evitar ser
detectados y atacados por el poderoso dispositivo antisubmarino británico
con base en Gibraltar.
Al día siguiente, 21 y ya en aguas mediterráneas, el "U-573" iba a
tener más suerte y a obtener su primer éxito bajo la bandera alemana, al
tropezar con el carguero "Hellen" de 5.289 toneladas de registro bruto y
arbolando pabellón noruego, al que torpedeó y hundió a unas cuatro millas
de cabo Negro.
Durante los meses siguientes operó por todo el Mediterráneo, desde
las costas de Libia y Egipto hasta aguas cercanas al Estrecho, siempre en
busca de unidades navales y mercantes británicas, pero sus esfuerzos
fueron infructuosos y el "Hellen" sería su única víctima durante su
carrera operativa en la Kriegsmarine, ya que ésta pronto tocaría a su fin.
En efecto, el 1 de mayo de 1942 el "U-573", fue atacado por un avión
de patrulla antisubmarina "Lockheed Hudson" perteneciente al 233 Escuadrón
de la Royal Air Force británica cuando se encontraba a unas 50 millas al
SE de cabo Palos, viéndose obligado a hacer inmersión rápidamente. Cuando
había llegado a unos 15 metros de profundidad fue alcanzado casi
simultáneamente por dos cargas de profundidad, una a babor proa que no
causó daños y otra a estribor popa que explotó a la altura de la quilla y
a unos tres o cuatro metros del casco, provocando diversas averías.
Tras abandonar la caza el aparato británico él "U-573" emergió y se
procedió a hacer el recuento de daños. Aunque el casco resistente aguantó
bien, con solo una brecha de 30 por 3 centímetros a popa de una bocina, la
explosión de popa afectó gravemente a la maquinaria, bloqueando el eje de
estribor y averiando el de babor. Ante el claro peligro que suponía
permanecer en la mar en estas condiciones, su comandante ordenó arrumbar
al puerto neutral más próximo, por lo que lentamente y utilizando
únicamente el motor eléctrico de babor consiguió llegar a Cartagena el día
2 de mayo, entrando en el Arsenal en medio de una gran expectación.
Ante la imposibilidad de reparar el submarino dentro del tiempo
marcado por las leyes internacionales, su dotación procedió a destruir la
documentación y parte de los equipos de a bordo, tras lo cual el "U-573"
quedó internado y sus tripulantes repatriados a Alemania en las semanas
siguientes.
La presencia del submarino en Cartagena originó, además de la natural
curiosidad, un fuerte interés en él por parte de los submarinistas
españoles, pues no en vano se le veía como una especie de arma mítica, con
una gran aureola de prestigio y eficacia forjada a pulso en las duras
aguas del Atlántico. En concreto, llamó la atención su buen acabado, el
extenso uso de la soldadura, el teléfono submarino y sobre todo, el
excelente equipo hidrofónico compuesto por 46 elementos (los "General
Mola" y "General Sanjurjo" llevaban por entonces sólo 16 y de inferior
rendimiento), instalados en la roda a un metro bajo la línea de flotación.
Ante la insistencia de la Base de Submarinos de Cartagena, el
Ministerio de Marina comenzó rápidamente gestiones con Alemania para su
adquisición por la Armada que, dadas las circunstancias del momento
(invasión de la Unión Soviética, envío de la División Azul de voluntarios,
necesidad de materias primas y suministros industriales, agrícolas y
ganaderos españoles), desembocaron en la aquiescencia de la Kriegsmarine
en el mes de julio siguiente, siendo izada por primera vez la bandera
española en el ya rebautizado como "G-7" en ceremonia efectuada en el
Arsenal de la ciudad departamental el día 2 de agosto de 1942, fecha en la
que causó alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada.
EL "G-7", BAJO BANDERA ESPAÑOLA
Al día siguiente del abanderamiento del "G-7", se ordenó un
reconocimiento a fondo del buque a fin de comenzar lo antes posible su
total reparación, deduciéndose de éste que los daños ocasionados en el
ataque del día 1 de mayo eran superiores a los primeramente estimados,
hecho que, unido a las destrucciones e inutilización de aparatos
provocadas por su anterior dotación antes de ser internada y a la falta de
mantenimiento adecuado durante varios meses, suponía la necesidad de
efectuar un largo período de obras, agravado además por la escasez de
personal especializado en los astilleros de Cartagena.
El "G-7" quedó en la llamada "Primera Situación" a partir del 30 de
diciembre de 1942, retrasándose el comienzo de los trabajos de reparación
hasta que se dispusiese de información y ayuda técnica alemana.
Esta comenzó a recibirse en 1943, principalmente referida al
mantenimiento de equipos y motores, engrase, dirección de tiro para
torpedos y diversas reparaciones, aunque los recambios necesarios se
entregaron muy lentamente y en cantidad insuficiente. No debemos
olvidarnos tampoco de las dificultades crecientes por las que pasaba la
propia Alemania y que tuvieron también un papel de gran importancia en
esta situación.
Al fin y tras un largo retraso las obras de reparación del "G-7" se
iniciaron en agosto de 1943, transcurriendo pausadamente durante algo más
de cuatro años, debido principalmente al colapso de la industria alemana
en 1944-45 y a la victoria de los aliados, que supuso un cierre total a la
importación de materiales y recambios. La industria nacional tampoco pudo
hacer demasiado para resolver los problemas encontrados; como ejemplo
concreto, el tubo lanzatorpedos de popa había resultado prácticamente
inutilizado durante el ataque del avión de la RAF y pese al esfuerzo de
los operarios de la factoría de Cartagena, no quedó más remedio que
comprar otro directamente a la firma berlinesa AGK en marzo de 1944 por un
coste total, incluidos los gastos de transporte, de 292.637 pesetas,
llegando el tubo a Cartagena el 3 de mayo siguiente.
Finalmente y tras grandes esfuerzos el "G-7" pudo presentarse a
realizar pruebas de mar en el primer semestre de 1947, alcanzando en su
transcurso una velocidad máxima de 16,88 nudos en superficie. Entró en
servicio activo, o "Tercera Situación" en la terminología de la Armada, el
5 de noviembre de 1947, tras el resultado satisfactorio de la prueba de
inmersión a 120 metros efectuada el día anterior.
Curiosamente, cuando el ya no tan flamante "G-7" se incorporó al
servicio, se convirtió rápidamente en el mejor submarino español de
entonces, pese a pertenecer a un tipo claramente desfasado desde el final
de la segunda guerra mundial. No hay que olvidar que en 1947 los efectivos
del Arma Submarina española se limitaban a los dos tipo General, de
procedencia italiana y diseño más antiguo que el VIIC germano, los viejos
"C-1" y "C-2" y el poco fiable "D-1", entregado también en 1947. A su
llegada, el "G-7" sustituyó en la Flotilla de Submarinos al "C-2", que
quedaría adscrito pocos meses más tarde a la Escala de Mecánicos de Ferrol
como buque de prácticas y tras haber sido reclasificado brevemente como
"buque de superficie".
Durante los años siguientes y hasta la llegada en 1959 del "Almirante
García de los Reyes", transferido a la Armada en virtud de los Acuerdos de
1953 entre nuestro país y los Estados Unidos, el "G-7" fue sin lugar a
dudas la mejor unidad de la Flotilla, pese a carecer de modernos equipos
de sonar, radar e incluso del mástil de alimentación de aire para los
motores diesel conocido por Snorkel.
Con relación a este último aparato, hay que señalar que la Empresa
Nacional Bazán comenzó en 1951 y a requerimiento de la Armada el proyecto
y desarrollo de un snorkel con vistas a dotar a los submarinos de la clase
"D" y a los ex italianos "General Mola" y "General Sanjurjo", aprobándose
su instalación con carácter experimental en el
"G-7" en febrero de 1952, aunque los constantes retrasos, problemas
técnicos y falta de presupuesto supusieron que en 1954 aún no se hubiese
iniciado en firme la construcción de este primer snorkel nacional. Por
entonces ya había comenzado a hacerse realidad la ayuda americana derivada
de los citados Acuerdos de 1953, por lo que el asunto comenzó a
languidecer hasta quedar definitivamente archivado en espera de la cesión
por parte de la US Navy de submarinos más modernos.
El apreciado "G-7" apenas sufrió variaciones durante su permanencia
en las filas de la Armada; su típico cortarredes proel le fue pronto
suprimido, mientras que la ametralladora antiaérea de 20 mm instalada a
popa de la torreta permaneció hasta los años sesenta. Aunque a veces era
desmontado temporalmente, el cañón de 88mm Rheinmetall Borsig fue siempre
una de sus principales características externas.
El 15 de junio de 1961 el "G-7" fue rebautizado como "S-01", de
acuerdo con el nuevo criterio introducido por la Armada para la
designación de sus submarinos. Hacia 1963 y al igual que en los otros
submarinos de la flotilla, se les cambió su habitual pintura gris naval
por el nuevo color negro adoptado por el Arma Submarina para todos sus
componentes, que se mantiene hasta la fecha.
Silencioso y maniobrero, el "S-01" o "G-7" se labró una excelente
reputación entre los submarinistas españoles gracias a su bondad,
fiabilidad y resistencia, cualidades ideales para la ardua labor de
adiestramiento de dotaciones que llevó a cabo durante casi sus veintitrés
años de servicio activo, agotando paulatinamente su mecanismo hasta que le
llegó el inevitable momento de causar baja en la Lista Oficial de Buques
de la Armada por O.M. nº 246 de fecha 2 de mayo de 1970, curiosamente a
los 28 años justos de su obligada arribada a las costas españolas,
procediéndose seguidamente a su desarme. Siendo el último de su clase en
ser dado de baja, convirtiéndose por tanto en el ejemplar de más larga
carrera operativa de una de las más numerosas clases de buques jamás
construidas.
De
http://www.pedrocurto.com
Saludos