Creo que por desgracia no sera jugable Bruno, es un modelo currado por amor al arte y comenta que aun no esta finalizado del todo.
Imaginaros esos modelos en el SHIII, desde luego el potencial que tiene alguna gente es increible, son verdaderos artistas, para quitarse el sombrero

Por cierto fue hundido por los alemanes, asi que los instintos de algunos no andaban muy desencaminados
Dos buques italianos en el fondo de aguas mallorquinas
Los cazatorpederos ´Pegaso´ e ´Impetuoso´ buscaron abrigo en aguas de Mallorca durante la Segunda Guerra Mundial
Casi nadie lo sabe, o no lo recuerda, pues ya han pasado 61 años desde que sucedió, pero a unos cien metros de profundidad, sobre arena, frente al cabo Formentor, reposan los restos de dos cazatorpederos italianos. Ambos buques de guerra, pertenecientes a la Reggia Marina que logró reunir Mussolini, estaban integrados en la agrupación naval encabezada por el acorazado Roma. La flotilla había salido de la Spezia el 9 de septiembre de 1943, horas después de conocerse oficialmente la noticia del armisticio entre Italia y las potencias aliadas.
Ante una drástica respuesta alemana, que podía materializarse en la captura de la flota italiana, aún muy potente en aquellas fechas de la II Guerra Mundial, desde Supermarina -mando de la flota italiana en Roma- se ordenó su salida. En el artículo 3 del armisticio se establecía la salida de todos los buques posibles de la Marina Militares de sus bases italianas con rumbo a la Valetta. De la Specia y de Tarento, las dos bases navales más importante de los italianos, fueron saliendo los gruesos de las escuadras situadas en el Mediterráneo occidental y mar Adriático.
Los buques de la agrupación naval del Adriático se dirigieron a la la isla de Malta, no teniendo ninguna novedad en contra durante la travesía. Contrariamente, los navíos que abandonaron la Spezia, al mando del almirante Bergamini, que enarbolaba su insignia en el acorazado Roma, se vieron atacadas por los alemanes desde un principio. En línea de batalla, la agrupación naval puso proa al oeste de Córcega, para dirigirse más tarde hacia Bonifacio. A la altura de La Magdalena, cerca del mediodía, un avión germano de reconocimiento marítimo se encontró con la agrupación naval del almirante Bergamini. Hacia las tres de la tarde, la formación naval italiana fue atacada por una escuadrilla de bombardeos. Ante la amenaza aérea germana, los buques italianos comenzaron a dispersarse. A pesar de los esfuerzos realizados, con intención de evitar impactos enemigos, una bomba radiodirigida alcanzaba al acorazado Roma, con el resultado de averías graves en el timón. Casi de inmediato, una segunda bomba daba de lleno en uno de los pañoles de municiones del buque. Con la explosión, el puente de mando se convirtió en un amasijo de hierros. En cuestión de minutos, el acorazado, partido en dos, se iba al fondo. De los 1.253 tripulantes del acorazado Roma, 849 oficiales y marineros, incluido el propio almirante Bergamini y la mayor parte de su estado mayor, quedaron atrapados en su interior, falleciendo.
Finalizado el letal ataque alemán, el crucero Attilio Regolo, de 5.420 toneladas de desplazamiento, acompañado de cuatro cazatorpederos, inició la búsqueda y recogida de los supervivientes del Roma.
Paralelamente, varios cazatorpederos de la escolta navegaron hacia la zona en donde se hundieron los cazatorpederos Ugolino Vivaldi y Antonio de Noli. Ambas unidades, de la clase Luca Tarigo, habían sido alcanzados por impactos de las baterías de costa germanas emplazadas en Bocas de San Bonifacio.
Rumbo a Balears
Ante los numerosos naúfragos del acorazado Roma rescatados por el crucero Attilio Regolo y los cinco cazatorpederos que le escoltaban, a punto ya de anochecer, se optó por que se dirigieran al archipiélago balear, zona de abrigo más próximo. Mientras el Attilio Regolo y los cazatorpederos Carabiniere, Fuciliere y Mitragliere amuraban hacia Maó, los comandantes de los torpederos Pegaso e Impetuoso hicieron poner proa a Mallorca. En ese momento, los acorazados Italia, con daños producidos por los bombarderos alemanes, y el Vittorio Veneto, con cinco cruceros ligeros y un cazatorpedero, que habían formado parte de la escuadra italiana, cuyo grueso había salido de la Spezia, navegaban sin novedad hacia Malta.
En la mañana del 11 de septiembre de 1943 ambos cazatorpederos italianos quedaban fondeados frente al cabo Formentor. Ante las negativas de atraque por parte española, de previo acuerdo, los comandantes de ambos buques, presionados por la lastimosa situación, ya que había varios náufragos heridos a bordo, decidieron hundir sus respectivas unidades. Los naúfragos llegaron al Port de Pollença en botes, contando también con ayuda de varios barcos de pesca locales. Atendidos en tierra, oficiales y marineros fueron confinados en diversas localidades de la isla, hasta su repatriación, una vez finalizada la contienda.
Actualmente, aún quedan supervivientes de aquellos hechos, tanto mallorquines como italianos. Entre ellos se encuentran varios militares isleños y algunas de las mallorquinas que amadrinaron a aquellos marinos, con su patria aún invadida y sin noticias de sus familias. Entre la marinería de los dos cazatorpederos italianos autohundidos en aguas cercanas a Formentor, se encontraban varios jóvenes sicilianos.
Respecto a la flotilla italiana que entró en el puerto de Maó, sus buques quedaron internados hasta el 15 de enero del 45. Finalizada la guerra, tuvieron diversos destinos. Mientras duró el internamiento de los buques, parte de sus tripulaciones fue trasladada al balneario de Caldes de Malavella (Girona).