Joder, parece ser que tuvieron que aguantar lo suyo, menuda escora tiene el portaaviones.
Es como para que te quede un último lingotazo de bourbon en tu petaca metálica y...
¡ZAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSSSSHHHHHHHHHH...!
Tu postrer trago ha acabado derramado en el sucio suelo del portaaviones.
Y es que la naturaleza es sabia, pero también se sabe poner "un poco bruta" cuando le apetece.
Ahora bien, me imagino cómo debía sentirse la dotación de un U-Boote en plena galerna a la hora de salir medianamente a flote para recargar esas repulsivas e ineficientes baterías.
¡Día de caras de mala leche, humedad predominante y miedo de los serviolas a caer al mar si fallaba el amarre!
Por mi parte, para muestra un botón (El abuelo os va a contar una de las suyas):
Yo he tenido la oportunidad de ver caer dos rayos a tierra a escasos metros de mi posición.
El primero, en mi cuarto y último plantón de carros, allá de madrugada y a unos 100 metros. ¡Estampido bestial y acojone mayúsculo! Llamé al retén de inciendios, pues se prendió fuego alrededor de cierto sector de la valla de Araca City. Desconocía el número de ratas presentes en dicha base, pero tras el estampido salieron todas como si el flautista de Hamelin hubiera hecho una de sus famosas "sopladas".
El segundo, cumpliendo labores de Suboficial de Cuartel, cierto domingo de junio a eso de las 14:00. Salieron verdaderas bolas ardientes de los canalones de mi compañía... ¡Menudo estampido y menudo acojone generalizado!
Carreras, blasfemias y gritos. Antes de que el Oficial de Cuartel hiciera presencia, mandé recogerse a la tropa por si las moscas.
En el parte: "Sin Novedad, salvo rayo impactando en el canalón de la Cía. de Apoyo y Servicios. Se disuelve formación al abrigo de la Compañía y se esperan órdenes del Oficial de Cuartel al mando".
Todo se saldó con un severo llamamiento a nuestra masculinidad, un afeitado generalizado y revista de taquillas... ¡El puto Tte. Regalado!
Y el muy cabrón no apareció hasta que amainó la tormenta, echándome cargos de no comparecer en comedores con mi compañía, de no haber mantenido la formación y disciplina hasta su llegada y tal y tal...
¿Formación y disciplina ante tal explosión?
¡Ni puto caso!
Quince días de arresto y sin volver a Madrid para el Suboficial de Cuartel.
Quince días de Jefe del Pelotón de Limpieza de la honorabilísima Base Militar de Araca (Vitoria, 1990)... ¡Quince días de beber litros y litros de cerveza sin limpiar una mierda al mando de mi ilustre pelotón, mientras arrastrábamos un honorable carro... de basurero! ¡Éramos carristas, al fin y al cabo...! ¡Me quedaban tres meses de borrachera! ¡El "Vissa-buelo" se merecía tan preciado descanso! Y además, su impecable uniforme azul de faena ya empezaba a mostrar signos blancos de envejecimiento fruto del trabajo continuado y lavados diversos.
Y eso que ese mismo domingo, y un par de horas antes, había arrancado y conducido el OM-2 hasta el 2º escalón, le pegué un soberbio baldeo a mi querido y añorado carro. Lo aparqué de nuevo con ayuda de mi camarada artillero y... ¡Quedó lleno de una mezcla de arena y lluvia guarra que daba asco!
Lo dicho, la naturaleza puede devastarnos sin inmutarse, por lo pronto, me dejó arrestado durante tres semanas, en tierra inhóspita, sin volver a mi Madrid y con mis reservas de efectivo (cash) muy perjudicadas.
¿Solución...?
¡Hablé y traté con Satanás! ¡El Vissa-buelo peluquero! ¡Ese hijo de mala madre me respetaría...! ¡Es cabo, y yo Cabo 1º!
¡Él fué y será un simple Cabo USBA! -Unidad cuyos cometidos ya explicaré en otro post-. Y yo un Cabo 1º, conductor del OM-2 y perteneciente a Apoyo y Servicios, contando con labores de escolta externa para el Tcol.
Negocio: Cada corte de pelo a "pollos", cien pesetitas, cuarenta pelas para mí y sesenta para él...
¡Litros de birra majetes...!
Creedme, mamá naturaleza sabe castigar a los impíos como yo, y luego beneficiar a los que se adaptan, tódo es saber adaptarse y combatir.
Un saludo.