Una buena y compleja pregunta, cuya respuesta puede ser más compleja todavía con peligro de llegar hasta el "culebrón".
No cabe la menor duda que los tiempos han cambiado.empezando por la vivienda, que antes era más asequible y tenía mayor número de habitaciones, con lo cual el espacio era lo de menos.Hoy las viviendas salen carísimas y por ello uno no puede permitirse económicamente (a menos que uno esté muy bien situado) un piso más espacioso.Yo mismo, por ejemplo dispongo de un solo dormitorio.Una segunda habitación me permitiría alojar a los invitados.
Para poder llevar el nivel de vida actual es en la mayoría de veces necesario que los dos cónyuges trabajen.Sin coche uno no puede desplazarse sin más ni más a sus puestos de trabajo.Es cierto que mucha gente se ha "mal"acostumbrada al coche, cuando hoy en día hay buenos medios de transporte público.Yo mismo, dejo la mayoría de veces el coche en casa. También es cierto que la educación de los peques es cara. Precisamente estos días todo el mundo se lamenta del coste de los libros, uniformes, etc.. También es cierto que hay padres que por una primera comunión de sus hijos se gastan tanto dinero como en una boda, que yo personalmente encuentro una aberración. En otros casos, y no son precisamente gente acomodada, sus hijitos tienen que ir a una escuela de equitación(!) o participar de otras actividades que sobrepasan nuestro budget.
En un caso Alzheimer, siempre estará una persona anciana, quizás(?) mejor atendida en un centro, que en casa. El mayor de los problemas es que no hay suficientes centros para ancianos, ya sean privados (imposibles de pagar) o estatales.
Una solución puede ser, tener de ayuda a una mujer ecuatoriana, peruana o de otra nación, que con mucho cariño y voluntad se hacen cargo de estos ancianos en sus mismas casas.Yo tengo unos tíos en edad muy avanzada que reciben la comida de la cruz roja y tienen gran parte del día a una joven sudamericana que se cuida de ellos.Varios sobrinos nos ocupamos de aportar el dinero suficiente entre todos y según nuestras posibilidades, para que puedan permanecer en su piso sin tener que ir a un centro, que por lo demás no es fácil, por las largas listas de espera.
Personalmente me he planteado esta misma pregunta yo mismo.Me sería muy dificil por no decir imposible, dejar mi pequeño apartamento con todos sus recuerdos, una gran biblioteca, mis dos gatos, mi ordenador que me permite esta a diario con vosotros.et.etc. Cuando no pueda más, veré de que alguna de las muchas inmigrantes que hay por nuestro alrededor se cuiden de mí, con lo que mataré dos pájaros de un tiro.Ella tendrá un empleo y yo tendré una ayuda. Mis hijos están en Alemania y sé que no puedo esperar nada de ellos.
Podría extenderme más, pero lo dejo para el resto de nuestros camaradas, el aportar alguna idea nueva o positiva.
Cada familia es un mundo y las circunstancias pueden ser muy diversas.
Kummetz













