personalmente un tatuaje siempre me ha parecido hortera (por muy bien hecho que esté), pero como a veces ocurre, cuando no quieres caldo te dan dos tazas....en la mili, en una noche de borrachera increible, me dormi y dos "...." me hicieron un tatuaje con alfileres, mal hecho y macarra al mas puro estilo de "amor de madre" (aunque no dice eso, es mi nombre con un punto debajo de cada letra), con los años aquello me produjo un complejo enorme, hasta el punto de no bañarme en ningún sitio público y llegar a desear perder el brazo (sí, como lo lees)
allá por principios de los 90 encontré un cirujano plástico en elche que supuestamente los eliminaba (ahora es mas fácil aunque igualmente costoso), me aplicó laser y eliminó el 99% de la tinta del tatuaje, quedandose grabado el nombre como si de una cicatriz se tratase (se lee exactamente igual pero "canta menos")....tenia que haber vuelto a una segunda sesión (mas si cabe habiendo pagado el tratamiento completo), en la cual supuestamente me eliminaria por completo aquel aberrante grabado, pero la verdad, fué tal el alivo que sentí, que me di por satisfecho....ni que decir tiene que siempre me arrepentí de no haber vuelto.
ahora con cuarenta años, y aunque aún muchas veces siento vergüenza, no me supone el increible martirio psicológico que supuso en otros tiempos, y cuando me baño al que no le guste que no mire......y es que con la edad se pierden los complejos y no se martiriza uno con chorradas como cuando tiene veinte años, no obstante repito, piensalo con detenimiento antes de hacerlo.
un saludo!














