Esto es parte de lo que he ido encontrando a lo largo de estos años;Kamikaze Joe escribió:No voy a discutir eso, porque no estoy tan puesto en el tema. Asi que es muy posible que tengas razón. Aunque yo no tengo conocimento de ninguna colisión.
Saludos.
Maniobra Loco Iván "Crazy Ivan"
Durante la Guerra Fría los submarinos de las flotas americana y soviética jugaban al gato y al ratón por los océanos Atlántico, Pacífico y Ártico.
Cada submarino escuchaba el espacio a su alrededor en busca de hélices enemigas con potentes aparatos de sonar. Pero el espacio que quedaba exactamente detrás de la popa del navío era un punto muerto ya que el rumor de sus propias hélices eclipsaba cualquier otro sonido. Cuando el capitán de un submarino sospechaba que era seguido por un enemigo no le quedaba más opción que cambiar de rumbo para que su posible perseguidor quedara al descubierto antes los sonares que el perseguido tenia desplegados en su amura.
Los capitanes soviéticos idearon una osada variante de esta maniobra. Consistía en dar tal golpe de timón que el perseguidor se echaba, por propia inercia, encima del perseguido. Ante el choque inminente, el capitán americano previsiblemente daría la orden de "¡atrás toda!" desvelando así su posición por el estruendo de sus hélices al cambiar tan drásticamente de marcha.
Los americanos llamaron a esta maniobra "Crazy Ivan", Iván Loco.
Hubo, ciertamente, más de un choque.
Y los que solían llevar las de perder eran siempre los rojos.
Los americanos se les echaban encima y ya era demasiado tarde para maniobrar.
¡Alarma de choque!
El operador de sonar americano entonces escuchaba cómo se fracturaba el caso del enemigo y cómo sus compartimentos iban llenándose de agua.
Los americanos solían decir, a resultas de casos como estos, que el mejor torpedero de la flota americana era la metalurgia soviética. Que, por otro lado, ¡era el orgullo de la economía soviética!
La armada americana, reflejo de la economía que la sustentaba, ponía todo su énfasis en la calidad. ¡Se trataba de del cliente; el cliente siempre tiene razón! Poco submarinos pero rápidos, silenciosos y seguros.
La armada soviética, reflejo de la economía que la sustentaba, ponía todo su énfasis en la cantidad. ¡Se trataba de la Rodina, todo por la Madre Patria! Muchos submarinos, cutres, estruendosos y destartalados. Pero muchos.
La URSS se ofuscó construyendo submarinos. ¡Cantidad, cantidad! ¡Más madera, es la guerra! que decían los otros Marx.
Desde Pedro el Grande, Rusia ha intentado tener una armada imponente; no importaba el coste.
Y este otro ejemplo:
“LOS NUEVOS SUBMARINOS SOVIETICOS MAS RUIDOSOS DE LO ESPERADO”
Con este titular en primera pagina, un 9 de Octubre de 1969 el New York Times sacaba una edición de su periódico. Ahora el ciudadano americano era participe de una operación de inteligencia destinada a obtener información de la nueva clase Yankee que los soviéticos habían botado. Es difícil saber como se filtró esta información a los periódicos, pero los rumores dijeron después que había sido un almirante de la aviación naval el responsable de este desliz. Lo cierto es que comprometió toda la operación:
A las pocas horas de que se hiciese público, el comandante del Yankee pareció enloquecer. Súbitamente rompió todos los patrones de comportamiento. El Yankee hizo un cambio de rumbo de 180º y volvió sobre sus pasos a 20 nudos. Era una maniobra desesperada, una búsqueda suicida de cualquier submarino pegado a popa. Era lo que la fuerza submarina de la U. S. Navy llamaba “El Loco Iván”. A bordo del Lapon, el submarino americano asignado a la misión de espionaje, los instrumentos de sonar empezaron a sentir el ruido del submarino soviético a medida que se les aproximaba, parecido al sonido de un tren de mercancías traqueteando en el interior de un túnel.
“Ese bastardo se nos echa encima”, murmuro alguien en la cámara de control.
Los hombres se pusieron tensos, aun sabiendo que el Lapon estaba a unos 300 pies por debajo del soviético, cuando este pasó con su ensordecedor ruido a babor del Lapon. El comandante del Yankee había perdido la oportunidad de detectar a su adversario debido al mismísimo ruido que emitía y el Lapon maniobro evasivamente.
Con esto casi finalizaba una de las misiones de espionaje mas largas de un submarino, ya que el Lapon siguió al Yankee durante un total de 47 días, recopilando información sobre su maquinaria y sus zonas de patrulla, estimando el alcance de los nuevos mísiles SS-N-6 en unas 1200 o 1300 millas.
El Lapon recibió la citación presidencial por esta misión.
P.D. EXACTAMENTE . Un saludote kami.kamikaze devora asiaticos escribió:Corrección: Donde pone discutir, deberia poner DEBATIR.
Oido cocina. Wink
Saludos.





