Funken escribió:Joder, interesantísimo post.
Ahora, una pregunta por mi parte:
¿Hay alguna limitación de edad y/o condición física para la práctica de Aikido?
Un saludo.
No Funken, en absoluto. Cuando el maestro Ueshiba creo el Aikido lo definió como el arte de la paz, de la unión del alma con el universo. En realidad, cuando se ha alcanzado cierta madurez espiritual, no es difícil conseguir entrar en contacto con la energía del universo. Y desde ese momento la parte física o práctica del Aikido se convierte simplemente en la canalización de la energía del mundo y del universo.
De hecho, ahora mismo he llegado a casa después de mi clase de Aikido y hay una chica entrenando con nosotros que tiene 12 años. Cierto como la vida misma. Hoy nuestro sensei al final de la clase le ha pedido que hiciera unas cuantas técnicas frente a él, a modo de "exámen" y sus agresores eramos un par de compañeros y yo, y los tres somos casi de 1,90 y bastante grandes. No ha tenido problema alguno. El Aikido es para todos, sin excepción, un arte que bien realizado, como dije en el anterior post, no te exige ningun sobreesfuerzo o forcejeo físico, sino una buena agilidad y desplazamiento. Tanto hombres como mujeres, mayores y pequeños, todos podemos practicar Aikido.
kummetz1938 escribió:Gracias Klaus por hacer hincapié en este estupendo documental, que acabo de ver en la TV.
Sí, Señor

La armonía y no agresión. Ésta debiera ser siempre nuestra meta: La de un Guerrero-Caballero.
Después de ver el documental, te queda el sabor de boca, de que entre el mundo occidental y el oriental hay un abismo.

Me alegro mucho de que te haya gustado kummetz, cuando empecé con el Aikido la verdad es que notaba que me adentraba en un mundo un tanto extraño y complejo, pero cada día que pasa me siento más conectado a él, a la energía del universo. No sé si algún día lograré alcanzar esa armonía suprema y sumergirme de lleno en "el arte de la paz" (como lo llamaba el maestro Ueshiba), pero sí sé que cada día que salgo del dojo, de entrenar me siento como sí mi en mi interior reinara una paz y una tranquilidad absolutas. Además, mi maestro nos enseña también las antiguas técnicas japonesas de meditación y relajación del cuerpo, de la mente y del alma, propias del samurai.
Cuando sales de trabajo, te diriges al dojo, a practicar, te cambias, entras en contacto con el kimono, la hakama, etc., entras en el tatami, te arrodillas en silencio, y durante unos minutos te relajas, armonizas tu cuerpo, tu mente, tu alma, y cuando termina la meditación y comienzas a practicar, sientes como tu mente se ha desatado de las preocupaciones del día, del trabajo, los problemas exteriores, etc. A mí, almenos, me sirve para relajar mi mente, mi cuerpo y poner mi alma en armonía con la energía del universo. Una forma muy natural y saludable de entender la vida, os lo aseguro de corazón.
Todos los samurai eran guerreros, pero también erán caballeros, como dices tú. Una de las cosas más impresionantes es la disciplina que tienen, de que manera se entregan a la perfección a la busqueda de la armonía en la naturaleza, en las flores, los árboles, el mar, etc... El sentido tan grande que tienen del honor, el deber, el respeto sobretodo, esas son las cosas que más me fascinan de este mundo. Ese abismo que existe entre nuestros mundos que parece tal que fueran dos mundos separados y alejados miles de años en el tiempo. Confío en que algún día logremos aprender esos valores de respeto, honor, paz y amor verdadero, porque creo sinceramente, como en palabras del propio Ueshiba:
"la paz es la energía más poderosa del mundo. Con ella se alzan montañas, nacen árboles y plantas, gracias a ella nace la vida, y con ella podemos alcanzar la unión del cuerpo y la mente, y del alma y la energía de todo el universo."
Si teneís más preguntas o dudas, preguntad sin problema amigos, os responderé en todo lo que pueda y sepa. Sólo correis el riesgo de recibir como respuesta estos interminables "post-tocho"

es que cuando me pongo a escribir de esto me emociono demasiado.
Un saludo a todos, camaradas
